12 marzo 2011

y ahora qué?

Que quería me preguntaste?
Y te dije nada.. soy así versatil? capaz demasiado feliz ,.pero solo por momentos. y después
me pierdo.
También te dije lo mucho que disfrutaba de tus besos. que soñaba despertarme en la madrugada soñando con tu voz y las cuerdas de tu   guitarra bailando entre tus dedos, Tu mano siempre junto a la mia. Que mas quiero? Olvidarme el reloj en un micro..dejar mi celular vibrando en el asiento de mi compañera de viaje, bajarme.. y perder un zapato.
No retrocedo.. Sigo mitad descalza, mitad no,  caminando por esta sociedad aturdida,
anesteciada.
Donde en el cielo hasta los pajaros gritan quejas .. Sin embargo sigo. Una melodía es el leitmotive de mi vida..
y vos la interpretas.

14 febrero 2011

¿Cómo se atreven los diccionarios ?

Como se atreven a decepcionarnos... Uno buscando con ansias el significado de esa palabra. Deteniendo el instante de la lectura. Para que la búsqueda de en el vacío. Que aberración la de mi diccionario de comerse un sin fin de palabras.

Miles de vidas paralelas

Miles de vidas paralelas, que se cruzan, que compiten. Se retuercen como callesuelas angostas de un pueblo perdido.
Hay tantas vidas en este universo, casi como tantas calles hay en Valparaiso. Muchas sin salidas, si bien hay concurridisimas avenidas , también están aquellas sin nombre, sin destino; Galeano diría los nadies.

Aveces me pierdo por calles que acabo de conocer, a las que llegue por casualidad. Muchas veces las camino tranquilamente, dejándolas a tras a cada paso.
Pero hay otras veces que las atravieso sin ninguna controversia, las cruzo por la mitad sin que me importe nada, a la contra de las leyes del transito.

Después debo admitir que están aquellas otras calles, que capaz estoy cansada de mirarlas, que las camino muchas veces al día, que rodean mi casa, que me abrazan cuando llego, y me hacen compañía hasta que algún micro me viene a buscar.




Ya no existia nada,

la nada estaba ausente,
ni oscuridad, ni lumbre,
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.


Oliverio Girondo